lunes, julio 2

En el país de Don Corleone


Como todo acontecimiento, (entendiendo por ello “algo que acontece”, y siendo esta aclaración válida, ya que podría adjudicársele una connotación positiva, y no es precisamente el caso) el efecto y la movilización popular que surgió con la muerte de Carlos Fuentealba, irá cesando poco a poco hasta convertirse en una mancha más de nuestra historia.

No se está exponiendo ninguna novedad con esto, vale solo citar algunos famosos casos como el de María Soledad, Cabezas, la masacre del 20 de Diciembre, Cromagnón, entre muchos otros actos de represión.

El presente análisis, que pretende analizar la coyuntura política de un momento, no debería omitir comentar sobre las futuras elecciones de Jefe de Gobierno: sus candidaturas, los debates, las propuestas. Tampoco debería ignorar los asuntos referentes a las elecciones de Presidente, donde los posibles candidatos ya comienzan a generar sus primeros discursos implícitos.

Las elecciones presidenciales representan una parte fundamental de la democracia, es un momento de elección popular, de elegir a esos representantes que puedan cumplir las metas de toda una Nación, y llevar adelante las riendas de todo un país.

La pregunta básica que surge de este planteamiento es ¿Cómo discutir sobre democracia sin formar parte de ella? ¿A quién le importa si Carrió se une con Telerman, si la Iglesia apoya a este u otro candidato o la veracidad de los informes del INDEC, en medio de sucesos como el que tomó lugar en Neuquén? ¿Cómo hablar de elegir en un país donde un pensamiento diferente puede llevarnos a la muerte?

El asesinato de Fuentealba es un hecho irreparable, una vergüenza nacional, que el mismísimo Presidente definió como fusilamiento, admitiendo que fue muerto por tener una ideología diferente. ¿A qué nivel llegamos si el máximo dirigente no titubea al momento de decir que en “su país” se dan actos oscuros, actos de represión que nos remiten a un proceso militar supuestamente erradicado?

Y lo peor, muchas veces no es lo que se dice, sino lo que no se dice, si tenemos en cuenta el hábito de nuestro Presidente de encerrarse cuando se las ve negras.

Entonces, ¿esto no nos habla de omnipotencia, de un gobierno autoritarista?

Sin ir más lejos, cuenta simplemente remitirnos al caso del manejo de las Provincias, donde es sabido que si alguna se muestra renuente a las medidas y decisiones del Presidente se puede producir accidentalmente una demora en el envío de fondos o una invitación a algunos estatales a rebelarse en forma de paros y reclamos. Es así, que el Presidente de la Nación logra un control absoluto, convirtiéndose en una suerte de Padrino de esta gran Familia.

Si recordamos ese clásico del cine, podemos citar una frase que resume esta omnipotencia – “Si hay algo seguro en esta vida, si la historia nos ha enseñado algo, es que se puede matar a cualquiera”, afirmaba uno de los personajes.

Y esto fue lo que pasó en Neuquén. La violencia, la impunidad y el autoritarismo han alcanzado niveles exacerbantes.

Hasta que los argentinos no podamos resolver el conflicto de represión física e ideológica de las autoridades, no será posible reestablecer un orden digno de una democracia, que nos permita empezar a hablar sobre elegir a nuestros “representantes”.

¿País Inestable?

Comúnmente se dice que la Argentina tiene una crisis cada 10 años, lo que podría calificarla como una Nación inestable. Sin embargo, es un país considerablemente estable en lo que a algunas cuestiones políticas respecta.

El contexto son las elecciones, las de junio o las de octubre, eso ya no es lo que importa, lo relevante en estos días agitados y verborrágicos, remite al más patético de los talk shows, donde las acusaciones, las mentiras, las idas y vueltas y la decadencia de las personas son el eje central.

En la escena política argentina, pasa lo mismo. No se habla más que de cómo se alía uno con otro, de la posición seudo-apolítica de Bergoglio, de cómo el Gobierno busca mover sus hilos para tener a quien desee en la Ciudad, y por supuesto, de Skanska.

No podía haber tenido mejor momento esta empresa sueca para aparecer en escena. Al mejor estilo Mundial del ’78, Skanska viene a ocupar la centralidad de todos los comentarios, análisis y discursos, desplazando los reales temas de interés de la sociedad. Un buen escándalo, un buen espectáculo de acusaciones, de dichos y desdichos y un personaje mediático como Tinelli, son la combinación perfecta del paquete de información atractiva que vende bien.

Nadie entiende nada. El Gobierno recibe acusaciones sobre su Secretaría de Energía por parte de sus opositores, el Jefe de Gabinete responde acusando a alguien “de su propio Gobierno”, como Telerman, que ahora es un traidor arista. Por otro lado, Tinelli aparece como un empresario corrupto por haber facturado publicidad inexistente. ¿Qué tienen que ver las coimas de los fideicomisos, con el jefe de Gobierno, con la publicidad y con Tinelli? Nada. Nadie entiende nada, “¡pero es un caso de coimas!” y “¡está Tinelli metido!”. Y en el medio de todo este caos, ¿quién se acuerda de presentar las propuestas para junio?

No es que al pueblo no le interese informarse sobre un caso de coimas en el Gobierno, claro está que le interesa (aunque no sea ninguna novedad) y es por esto, que consume toda esa información. Pero, teniendo en cuenta el año electoral, ¿no se debería estar hablando de las necesidades del pueblo, de las posiciones ideológicas de cada candidato y, sobre todo, de las propuestas que ofrecen a la sociedad?

De los candidatos se habla bastante, sí, pero de la materia basura exclusivamente, de esa que vende, la del escándalo y la del chusmerío.

El panorama presenta a Carrió y a Telerman como amigos inseparables y grandes devotos del Cardenal, quien ya les dio su incondicional apoyo. Así, el jefe de Gobierno, considerado como un traidor ante los ojos de Kirchner, recibe graves acusaciones por parte de las máximas autoridades, a quienes ya no le interesa cuidar su nombre, sino al contrario, ensuciarlo para no tenerlo en la Capital.

El Presidente ahora prefiere a Macri que, a simple vista, es menos amenazante. Así, el líder del Pro, la liga de rebote. Inevitable va a ser que más de uno los sitúe en la misma ruta.

Con los otros candidatos pasa lo mismo, se habla mucho y se dice poco. Nadie menciona a Ibarra y mucho menos a Menem, que ya inauguró su campaña política con fines en las elecciones presidenciales de octubre. Nadie menciona más que los entreverados políticos, las jugadas y las piñas que van y vienen. Nadie menciona propuestas, ideas, mejoras, necesidades o logros.

¿Se olvidaron lo que la palabra elecciones quiere decir? Elegir significa poder tomar una decisión dentro de un grupo de posibilidades. Claro está, que para poder evaluarlas y seleccionar una, se debe conocerlas en profundidad, estudiarlas y así arribar a una conclusión. ¿No se está en la era del marketing político? Parecería que esta nueva disciplina está venida a menos.

Skanska y otros ataques del Gobierno y sus opositores, limitan el marco de la información, ajustándolo a sus necesidades. Con todo esto, no se menciona a Fuentealba, a los millones que mueren a causa de otro tipo de violencia, al conductor que mata gente y la justicia lo deja libre, a los poco fiables informes del INDEC que solo miden terceras marcas, y a las incontables falencias y necesidades que padece la población en materia de salud, educación y bienestar.

El recorte de información y la capacidad del escándalo que tapa lo que realmente se debe decir es una constante.

Pasó en el ’78, pasó con Alfonsín, Menem, De la Rúa, los 6, 7, 8 presidentes en una semana, pasó con Duhalde y pasa ahora con Kirchner. ¿País inestable?

¿Un líder natural?

Dicen que no hay nada más difícil para un escritor (o publicitario) que sentarse frente a una hoja en blanco. En este caso, me tomo el atrevimiento de añadirle algunas palabras más a la reconocida frase: “no hay nada más difícil para un escritor que sentarse frente a una hoja en blanco para escribir sobre la Argentina”.

Escribir sobre este país puede ser una suerte o una desgracia, dependiendo del punto de vista desde donde se lo mire. Si viviéramos un país del primer mundo, donde reinara la tranquilidad, la estabilidad social y económica, les resultaría bastante aburrido leer el presente análisis. Por suerte, vivimos en la Argentina (¿?), un país más que rico en temáticas a debatir.

Podríamos comenzar con los incrementos en productos de canasta básica, como la merluza, que (¡gracias a Dios!) no es tan importante ya que las “muy fehacientes” estadísticas indican un amplio descenso en la cantidad de pobres e indigentes. Claro está, que no es un dato muy certero, y me atrevo a citar al destacado analista Eduardo Aliverti, quien en su análisis del pasado domingo exponía: “...entendámonos: si el grupo familiar gana 920 pesos es pobre o indigente, pero si gana 921 salió de la pobreza o de la indigencia”.

También, podríamos debatir sobre los conflictos en expansión de los trabajadores estatales, cuyos reclamos de aumentos y condiciones se propagan como la ola en las tribunas de las canchas los domingos. Y ya que estoy hablando de domingos y de canchas, también podríamos extendernos sobre ese punto, recordando los incidentes en los quinchos de River Plate, y los miles más que se suceden domingo a domingo, que en la mayoría de los casos quedan inconclusos.

Y a todos los expuestos, podemos sumarle el problema de la fertilidad de suelos, las constantes y reiteradas inundaciones en diferentes puntos del país (¿el famoso cambio climático?), los mentirosos créditos para inquilinos, y por último, pero no por ello menos importante, el cada vez más notable caudillaje del mandatario de la Rosada. Es sobre este último punto, sobre el que voy a expandirme.

Varios de los reconocidos analistas de nuestro país, califican al Presidente de caudillo.

A mi humilde entender, el caudillo es algo más que un jefe. Su autoridad indiscutible se basa, por sobre cualquier cargo formal, militar o civil, en la influencia sobre una comunidad. El caudillo se hace seguir y obedecer por su prestigio o su carisma. Y basándome en esta definición, es que me permito disentir con esos prestigiosos analistas.

El Gobierno K no es carismático y mucho menos tiene seguidores. Este Gobierno está rodeado por oportunistas y por Gobernantes sin mucha más opción.

Hay dos realidades muy claras: por un lado los simpatizantes del hombre del sur no conforman un consolidado grupo entusiasmado e incondicional con el proyecto. La sensación que dejan entrever las encuestas, es que son favorables en función a los números de la economía, más que un resultado de un movimiento auténtico y comprometido.

La otra cara de esta realidad, es que los Gobernantes de provincias son oficialistas porque no les queda otra. Sería una locura darle la espalda a la fuente principal de los fondos provinciales, y por esto más de uno sabiamente ha sabido amoldarse al contexto presente, o mejor dicho, a todos los contextos e ideologías políticas que se sucedieron a lo largo de los años. Esta realidad amenazante, no teme en mostrarse bien a la luz, ya que es sabido que si alguno se muestra renuente a las medidas y decisiones del Sr. K, se puede producir accidentalmente una demora en el envío de fondos o una invitación a algunos estatales a rebelarse en forma de paros y reclamos.

Así, el honorable Presidente de la Nación logra un control absoluto; quizás no como le gustaría, acompañado por fieles seguidores, pero un control al fin.

Todo lo expuesto, explica el porqué de que todos los nuevos Gobernadores, resultado de la sucesión de elecciones provinciales, manifiestan tarde o temprano, su simpatía por el Mandatario Supremo.

Néstor Kirchner tiene a todos comiendo de la palma de su mano, como algunos lo llamarían, comiendo de la Caja Rosada. Y este poder, o exceso del mismo, hace que la toma de decisiones sea cada vez más centralizada (no digo que sea centralizada en su totalidad, porque confío en que aún consulta la opinión de la Sra. K), y seguramente muchas de ellas no están avaladas por los funcionarios de su Gobierno; prueba de esto es la renuncia del ministro de Economía bonaerense, Gerardo Otero.

En este contexto de autoritarismo, es que pasan cosas como el acto de Chávez de hace algunas semanas, acerca del cual hubo más de un desacuerdo en el ámbito político, pero que finalmente por alguna razón todos apoyaron. Es por esta estricta y egoísta manera de decidir del Presidente que Nicholas Burns protestó contra nuestro gobierno públicamente; que en Washington no piensan darnos una mano para ayudarnos en la renegociación de la deuda en default con el Club de París, o que el mundo desconfíe del país y no fomenten las inversiones.

Este caudillo, como lo definen, toma decisiones que podría afirmar con seguridad, gran parte de la sociedad no acuerda; de hecho, no acuerdan sus propios funcionarios. Tiene un apoyo disfrazado por las conveniencias de cada persona y sector. Entonces, el porte de caudillo ¿dónde lo ven?, ¿dónde está el caudillo que se hace seguir y obedecer por su prestigio o, peor aún, su carisma?

Hay que tener cuidado con los “apodos” que se adjudican, con los valores que esos conceptos traen aparejados y que se asocian indefectiblemente; no solo porque los personajes se apropian de esos valores y creen tenerlos (cuando lógicamente no es así), sino porque los medios, con su llegada y capacidad influenciadora, crean en la mente de la masa popular conceptos erróneos y una imagen de Presidente poderoso, cuyo poder y apoyo, a mi criterio, penden de un hilo.

viernes, junio 29

Calentitos los panchos

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Utilizando la vulgar expresión, podría decirse que la Argentina está que arde. La acumulación del “calor” de la gente (o podría decirse “calentura”) provocó un marcado ascenso en la temperatura de la sociedad.

Por esto, “la Argentina está que arde” podría considerarse tanto como una frase denotada como una connotada.

Argentina está que arde (frase connotada)

Lógicamente, la mayoría tendería a pensar en esta frase como una figurada. En un aspecto lo es.

Diariamente, los argentinos se exponen a una variedad de situaciones disgustantes, problemáticas, agresivas, frustrantes y desmoralizantes que generan en la conciencia colectiva un malestar generalizado y recurrente. Y como bien dice el dicho “todo tiene un límite”.

No poder ir a trabajar porque hay paro de subtes o porque los trenes funcionan deplorablemente, tardar 4 horas en recorrer unos pocos o varios kilómetros, soportar la violencia de las calles, el tránsito caótico, los bajos sueldos, las malas respuestas del Estado a las necesidad mínimas que debe cubrir como hospitales dignos para garantizar la salud, vivienda, seguridad, su función como regulador de precios de la canasta básica, abastecimiento, entre otros.

Todo está mal. Las personas viven mal, infelices, amargadas, trabajando (los que tiene la dicha de tener un empleo) para a duras penas llegar a fin de mes. Esa es la realidad argentina, y es una realidad que a todos los pone “bien calentitos”. Pero esta frase figurada, connotada, también se ve representada en un sentido bien directo y denotado.

Argentina está que arde (frase denotada)

Constitución. Luego de que se suspendieran tres servicios de trenes, los pasajeros incendiaron las boleterías y la oficina de informes. Producto de esto hubo 21 heridos, entre usuarios y policías, y 16 detenidos.

Más de uno salió a decir que “fueron activistas de Quebracho” o “son enviados de la oposición para perjudicar al actual Jefe de Gobierno en las próximas elecciones”. No caben dudas que esos actos de baja moral y ética se suceden en el país, pero también una gran parte de la opinión pública expresó no estar de acuerdo con esas concepciones. Constitución fue el pueblo, fue una forma de expresión violenta del famoso cacerolazo vecinal. Los trabajadores, de todas edades y clases sociales, prendieron fuego una estación de tren. No eran activistas, no eran enviados de la oposición, era el pueblo manifestándose en un acto de ira, de cansancio, de saturación. Un forma de mostrar literalmente que “están calientes”.

Alicia Kirchner. La hermana del Presidente de la Nación sufrió agresiones en su visita a la Ciudad de Río Gallegos, en donde le arrojaron harina y huevos, le pegaron patadas y tirones de pelo.

La pregunta que surge es la misma: ¿eran los activistas de algún grupo? Está claro que no. Más allá de los que juzgan que la visita de Alicia Kirchner fue una provocación, la ministra de Desarrollo Social de la Nación fue víctima de la bronca y la furia de docentes que ven pasar ante sus ojos la inoperatividad de la Justicia. Esos son los maestros que educan a los chicos argentinos, superados no solamente por la insostenible situación de vivir sin saber si se llega a fin de mes, sino por el (mal) manejo del caso de su colega Fuentealba. Otro acto, bien denotado, que nos habla de “la calentura argentina”.

Villa Adelina. Producto de un cortocircuito, se produjo un incendio en la madrugada del miércoles en un Centro de Salud de Villa Adelina. Murieron cinco ancianos que se encontraban internados y diez pacientes sufrieron diferentes grados de asfixia.

Acá no hubo activistas (a no ser que quieran adjudicarles la culpa del cortocircuito). Acá hubo ignorancia, negligencia, falta de control. Estos incendios u otros que tienen mayor trascendencia (simplemente por la cantidad de fallecidos) como Cromagnon, son las situaciones que “envenenan” a la sociedad, violentándola cada vez más, matándola de a poco. Esta falta de interés en el bienestar de la sociedad es lo que enloquece a los habitantes y los lleva a sacar lo peor de sí mismos. Pero hay más.

También, esta semana, se incendió un conventillo en dock sud. El fuego, producto de precarias instalaciones eléctricas, se inició en una casa de la calle Manuel Estévez y Leandro N. Alem. El episodio tuvo como resultado dos víctimas fatales: una mujer y un nene. Los otros resultados, las repercusiones, ya las conocemos.

Otro incendio se produjo al estallar en llamas un auto en el empalme de las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno, ocasionando un gran congestionamiento de tránsito en la zona. Claro está que los accidentes ocurren, que es una manifestación natural en ciudades tan grandes como Buenos Aires. Sin embargo, en otras vías de acceso a la Capital, el tránsito (sin la afección de ningún auto incendiado) también fue imposible. Así, bien temprano en la mañana, comienzan los bocinazos, los accidentes, las peleas: el malestar y la calentura argentina llevados al terreno de la realidad. De nuevo, las repercusiones ya las conocemos.

¿Y las respuestas?

Mientras todo esto sucede. Mientras la argentina se calienta más que el volcán Edna y se preparar para entrar en erupción, el Presidente Kirchner prefiere no hablar.

Amparado en su perfil antidelarruísta y en su ya clásico estilo K, caracterizado por el autoritarismo y la mano dura, el Presidente hace lo que quiere y entre ello se encuentra el derecho a no hablar, a no decirle al pueblo que está pasando, a negarle el derecho a una respuesta a estas problemáticas que ya no pueden esperar más.

Mientras tanto. Nestor Kirchner se hace presente en la inauguración de la réplica de la famosa piedra movediza que cayó 1912 en Tandil.

No solo fue él, sino que estuvo acompañado por Cristina, por el vicepresidente Daniel Scioli, por el gobernador bonaerense, Felipe Solá y hasta por el ministro del Interior, Aníbal Fernández. Se llevaron a todos, no vaya a ser cosa que alguno abra la boca y se le escape algún comentario (o solución) sobre Skanska, Constitución o “la calentura argentina”.

jueves, junio 28

Sensación 2.0. Inauguro BLOG!

Daniela, Blogósfera. Blogósfera, Daniela.

Recién llego de la jornada de Weblogs en la Palermo. Jornada más que interesante!!!
Fui algo desmotivada y caí ahi solo porque hace poco tiempo que trabajo en una empresa de tecnología. Creo que sabía qué era un blog, porque como estudiante de publicidad que soy, tuve alguna que otra materia relacionada con la comunicación en Internet... pero digamos que mi profesora tenía más de 55 años y poco sabía de la web (o era?) 2.0.
Desde que empecé a trabajar en esta empresa, empecé a descubrir un nuevo mundo "paralelo", una mirada sobre las comunicaciones, sobre las comunidades virtuales, UN CAMBIO SOCIAL, que poca gente sabe que está sucediendo... y está pasando adelante de nuestra narices.
Volviendo a donde comencé, recién llego de esta Jornada que terminó por abrirme la cabeza (seguramente llegarán cosas nuevas en este aprendizaje) y eso, sumado a que siempre me gustó escribir, condición de comunicadora que me persigue desde pequeña, vine corriendo a abrirme este blog (también empecé en twitter, motivada por pablo altclas).

Quiero ver que pasa con este blog, alguien leerá lo que escribo? a alguien le puede llegar a interesar mi opinión? Voy a tomarlo como una especie de experimento para comprobar o refutar todo lo expuesto hoy en Día de Weblogs.

Mientras venía para acá, y es mentira que vine corriendo, vine en taxi; venía pensando sobre qué podía hablar. La realidad es que de por sí, ya hablo bastante (los que me conocen sabrán) y en seguida supe que no iba a poder tener un blog temático, porque mis intereses son muy amplios, pero sí se me ocurrió publicar unos cuántos artículos que vine escribiendo sobre política últimamente. No son muchos, pero son unos lindos análisis acerca de cómo fui viendo la realidad política en estos tiempos...

Espero les guste! Veremos como nos llevamos!

Les doy y me doy la bienvenida! =)